Por fin están reapareciendo las setas tras la inevitable parada invernal.
Las recientes y copiosas lluviosas nos han traido como resultado una infinidad de corros de senderinas (Marasmius oreades) y alguno que otro de perretxicos (Calocybe gambosa).
Este fin de semana hemos estado cogiéndolas en praderas bercianas y la abundancia de senderinas nos ha resultado tremendamente satisfactoria, aunque laboriosa.

Parece que por esta zona la gente no está habituada a su consumo y por ello encontramos gigantescos corros de miles de ejemplares totalmente intactos. no podemos decir lo mismo de la seta de San Jorge, que debido a la avidez con la que es buscada se encuentra reducida a unos pocos exiguos setales, aún así merece la pena buscar y buscar ya que una vez encontrada es muy satisfactorio deleitarse con su olor a harina fresca y sus formas compactas.

Aprovecho esta entrada para denunciar la vergonzosa situación en la que se halla el entorno del pueblo de Fabero, cuyos prados de cultivo están siendo regados con agua procedente de un lavadero de maquinaria pesada, el agua baja cargada de detergente y en los regueros se puede apreciar un espeso lodo blanquecino formado por quién sabe qué, en estas aguas no hay rastro de vida, ni una simple alga. Lo realmente preocupante es que pudiese contener algún tóxico bioacumulable que pasase a las plantas con que varias familias riegan sus cultivos, así como al ganado, los hongos… Esperemos que no sea así porque de serlo podría tener consecuencias devastadoras a largo plazo. Sería conveniente realizar un análisis exaustivo de estas aguas y desviar el cauce en función de los resultados. Un saludo.

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