Pues no iba yo tan tranquila hacia mi casa el otro día por la tarde con idea de cenar unos kebaps con los cuñados, cuando ¡qué ven mis ojos! a lo lejos, asomando entre restos de tierra y paja me pareció distinguir una montaña de Coprinus comatus que se elevaba más de un palmo sobre el suelo, con cierto nerviosismo me acerqué y comprobé decepcionada que estaban todos “hechos tinta”, algo muy característico de la especie. Sin embargo, con la emoción setera en el cuerpo, no quise rendirme fácilmente y me puse a echar una ojeada, a pocos pasos de allí la encontré, otra montaña de la magnitud de la anterior pero esta vez formada por ejemplares blancos y tiesos, no os digo lo que parecían…Pero la cosa no acabó ahí miré hacia atrás y… otra montañita, un par de pasos a la derecha y otra… y otra, mi corazón latía con fuerza, tuve que ir a buscar la cesta a mi casa para recoger tamaña cosecha, menos mal que vivo al lado del prado donde los recogí! Lógicamente el plan del kebap quedó anulado y se sustituyó por unos coprinus al ajillo y un revuelto de coprinus, ya que esta seta se degrada con increible rapidez, imposible esperar a mañana.
Una vez contada mi última experiencia os hablaré un poco sobre este curioso hongo, denominado comunmente barbuda.
El C. comatus es un hongo saprófito que podemos encontrar en los lugares más inesperados: parques, jardines, escombreras, tanto en el campo como en la ciudad. Sale desde la primavera hasta finales de otoño, es un comestible excelente, de sabor y textura delicados, se aprovecha toda la seta, tanto los sombreros blancos como los pies, pese a parecer fibrosos,una vez cocinados no lo son. Es una especie muy frecuente, pese a esto y a su excelente sabor, no es una seta demasiado conocida ni apreciada, probablemente debido a la gran dificultad que entraña su conservación, pues una vez recolectado, no dura más de 24 horas, posee sustancias que degradan rápidamente el hongo que acaba convertido en “tinta negra”.
En cuanto a su posible confusión con otras especies, la barbuda es tan característica que resulta inconfundible, quizás podría confundirse con algún otro Coprinus, lo cual no tendría importancia a no ser que fuese C. atramentarius y se mezclase con alcohol, cosa que sería bastante desagradable, pero este último es menor y no tiene las típicas escamas.
Pues poco más, sólo deciros que la cena resultó estupenda y quienes nunca los habían probado quedaron sorprendidos con su delicado sabor.
La única forma que he encontrado para conservar esta seta es cocinarla y así dura un par de días más, incluso podemos congelarla después de guisada. Un saludo a tod@s


Vamos a tratar en esta entrada una seta conocidísima, sobre todo en las secas llanuras castellanas, se trata de la seta de cardo o Pleurotus eryngii.
Esta seta toma su nombre de los cardos a los que suele estar especialmente asociada, los del género Eryngium (cardo corredor), hay que dejar claro que no se trata de una especia simbiótica sino saprófita, vive sobre las raíces muertas de estos cardos. El que mayor producción da forma silvestre, es el E. campestre, también se da en el E. maritimum, E. bougatii y en el E. ilicifolium, del año anterior, o de varios años atrás. También podemos encontrarla sobre raíces muertas de otras plantas pero tiene especial predilección por los cardos así como por los terrenos calizos.
Esta seta se ha venido recolectando desde muy antiguo en especial en las llanuras castellanoleonesas donde es muy conocida y apreciada, para muchos “paisanos” es la única confiable y por tanto la única que recolectan y consumen.
Crecen con las lluvias de otoño y primavera. Cuando las lluvias otoñales de septiembre-octubre son abundantes, la cosecha de setas es muy segura. Cantidades de lluvia pequeñas pueden ser suficientes para su desarrollo, sobre todo si se concentran en un lapso de tiempo corto que permita su penetración en las capas profundas del suelo. Es una seta a la que las heladas le hacen mucho daño, si no hiela podemos encontrarla hasta principios de invierno.
La seta de cardo tiene mucha demanda, su calidad es mucho mayor que la del P. ostreatus, que podemos encontrar en cualquier supermercado, por lo que en los últimos años se está llevando a cabo con éxito su cultivo sobre sustratos artificiales, si bien, hasta el momento no se consiguen sabores tan exquisitos como los del hongo silvestre.
En cuanto a su conservación, es una seta excelente para secar, ya que apenas disminuye su tamaño y calidad, también podemos conservarla al vacío en tarros de cristal con agua salada , aceite y/o vinagre.
Este otoño, por el momento, es con lo único que he llenado la cesta en mis salidas micófilas, estas y algún que otro Agaricus. Esperemos que las lluvias no se retrasen mucho y podamos disfrutar de alguna otra especie.
Si salís a por esta seta es imprescindible que llevéis una navaja, ya que si la arrancáis arrastráis gran parte del micelio y pequeñas setitas ya formadas que no podrán completar su crecimiento. Sin embargo, con otras especies, mi opinión, contraria a la de muchos, es que es mejor arrancar ya que es la forma de ver la seta entera y esto facilita su determinación, además al cortar, podemos dejar una vía de entrada al micelio para otros microorganismos que sí podrían dañarlo. Un saludo a tod@s

Los hongos alucinógenos se han venido usando a lo largo de la historia por innumerables culturas, si bien en Europa han permanecido en el desconocimiento hasta hace pocos años en que han pasado a formar parte de la multitud de drogas utilizadas para llenar el tiempo de ocio de muchos jóvenes. Aunque existen muchas especies de hongos alucinógenos, yo sólo voy a hablar de aquellas que pueden recolectarse en nuestro país.
Los efectos alucinógenos de los hongos se deben a diversos alcaloides presentes en algunos de éstos, los más conocidos son la psilocibina y psilocina presentes en numerosas especies de Psilocybe, Panaeolus y Stropharia cubensis y el ácido iboténico y el muscimol, en la Amanita muscaria y la A. pantherina .
Otro alucinógeno mucho más potente y peligroso es el cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea), hongo que entre otros muchos compuestos venenosos contiene el ácido lisérgico, precursor del famoso LSD ( dietilamida de ácido lisergico) o sea los “tripis”,”ajos”, “micropuntos” o como los quieran llamar, lógicamente a nadie se le ocurre ingerir cornezuelo o harina contaminada, sino que lo que se usa es el compuesto sintetizado, pero hay que comentar que en la Edad Media, la ignorancia de sus propiedades tóxicas permitió que acompañara frecuentemente al grano de centeno empleado para hacer harina, provocando su consumo atroces y devastadoras enfermedades en la población.
Los efectos del envenenamiento implican alucinaciones, convulsiones y contracción arterial, que puede conducir a la gangrena en las extremidades. La enfermedad empezaba con un frío intenso y repentino en todas las extremidades para convertirse en una quemazón aguda. Muchas víctimas lograban sobrevivir pero quedaban mutiladas: podían llegar a perder todas sus extremidades. La última intoxicación colectiva se produjo en Francia en el 51, como veis no está la cosa para pillarse un “colocón” a cornezuelo.
El caso de la A. pantherina no es tan peligroso pero también puede tener efectos catastróficos si no se controla la dosis. Provoca una intoxicación micoatropínica igual que A.muscaria pero es mucho más potente. Los síntomas consisten en excitación psicomotriz, convulsiones, estado de embriaguez, delirio, vértigos, alucinaciones, miosis, diuresis, vómitos, etc.; comienzan entre media hora y 4 horas después de la ingestión de las setas y pueden durar hasta 3 días.
Es muy difícil controlar las dosis de alcaloides que se ingieren ya que la concentración es diferente en cada hongo, se dice que de 5 a 10 gramos de seta cruda, mucho menos si está seca, pero estas cantidades no son en absoluto científicas y no se corresponden con dosis exactas de alcaloide, esto provoca continuas intoxicaciones más o menos graves entre los adeptos, sobre todo si son novatos. Además al tratarse de efectos psicológicos, el factor subjetivo es enormemente importante, lo que para unos es una dosis insuficiente puede causar en mentes sensibles viajes terroríficos.
Por último hablaré de los más usados y menos peligrosos de todos, los psilocybes, comúnmente conocidos como “monguis”. Los monguis se están convirtiendo en una droga muy popular en nuestro país, cuando hablamos de esta seta nos estamos refiriendo a varias especies de hongos de los géneros Psilocybe, Panaeolus y Stropharia cubensis, todos ellos contienen los alcaloides psilocina y psilocibina. Los efectos son muy variados y subjetivos y van desde la euforia, aumento de la empatía y efectos visuales, a la posibilidad de quedarse atrapado en un pensamiento recurrente (normalmente negativo o doloroso), reproducción de sensaciones pasadas o salida a la luz de crisis psicológicas latentes. Los efectos dependen mucho del estado de ánimo de la persona que los ingiere, así como las dosis. Si el impacto de las setas alucinógenas es demasiado fuerte, los efectos pueden reducirse con vitamina de azúcar B3 (niacina) y vitamina C. Aconsejo tomar limones, naranjas, zumos de fruta o caramelos.
El Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías ha publicado un estudio en que detecta un aumento del número de adolescentes que prueban los hongos alucinógenos buscando colocarse con “cosas naturales”, como si la palabra natural equivaliese a sano, beneficioso, aconsejable… Nada más alejado, las drogas, sintéticas o no, son sustancias que provocan adicción, tolerancia y efectos muchas veces desconocidos a largo plazo sobre los organismos.
En cuanto a la situación legal, decir que es bastante ambigua en este momento. En principo las sustancias están catalogadas como drogas y por tanto está penada su venta, si bien el autoconsumo es legal. Todo depende de la cantidad de sustancia, si las setas están secas se considera que han sido manipuladas para aumentar la concentración de droga y una bolsita ya podría ser ilegal, mientras que no pasa nada si te pillan unas cuantas setas frescas, a no ser que sean varios kilos en cuyo caso ya no se consideraría autoconsumo. Por otra parte la venta de esporas y kits de cultivo está permitida pero no la de micelio, que ya es el hongo en sí.
Como veis, personalmente, no recomiendo el uso de hongos como alucinógeno, si bien no se trata de sustancias tan adictivas como otras, pueden llegar a provocar a largo plazo tolerancia y dependencia y aquí es donde se encuentra el problema, en el desconocimiento total de los efectos a largo plazo de estas sustancias ya que no existen estudios sobre ello. No obstante quien quiera ser cobaya puede hacerlo y quizás pasar algún buen rato. Un saludo

Seguramente muchos de los que visitáis este blog aún no os habéis iniciado en la recogida de hongos. Al principio da un poco de miedo, sobre todo si no se viene de una familia de tradición micófaga.
Es muy normal tener reparo ante algo que puede causar graves problemas e incluso la muerte si no sabemos lo que estamos haciendo con absoluta seguridad, por eso mi recomendación clara y sin ambigüedades es que jamás comáis una seta en la que no confiéis al 100%, y la pregunta es ¿cómo puedo estar completamente seguro?
Pues en primer lugar hay que rodearse de gente que “entienda de setas”, las primeras salidas es mejor que sean con alguien que sepáis a ciencia cierta que “controla”.
Una buena opción es hacerse socio de una sociedad micológica, éstas organizan salidas de campo de la mano de expertos que os ayudarán a adentraros en este inquietante y apasionante mundillo.
Otra recomendación que os doy es que os hagáis con una buena guía, en una entrada antigua de este blog hago mis sugerencias a este respecto, que sea lo más científica posible y no os fijéis sólo en las fotos que muchas veces pueden llevarnos a error, mucha atención a las descripciones escritas.
Tras unas cuantas salidas en compañía de expertos podéis aventuraros a salir en solitario, eso sí consumid sólo lo que ya hayáis comido en anteriores ocasiones, podéis coger especies nuevas pero debéis consultar no sólo la guía sino también a un experto que os saque de dudas. Muchas veces en la universidad o en asociaciones os pueden asesorar. Una nueva vía son las páginas web o foros donde podéis enviar vuestras fotografías y un grupo de expertos o aficionados os puede decir cuál es la especie que habéis recolectado, si queréis podéis enviarme fotos al mail y trataré de deciros de qué especie se trata, eso sí tengo que advertir que el grado de error al identificar una especie basándose tan sólo en caracteres visuales es más elevado que identificándola “in situ”


Así lo llamamos por estas tierras leonesas, pero el Lactarius deliciosus tiene muchos otros seudónimos: mízcalo, rovelló, esnegorri… Se trata de una de las especies más apreciadas y recolectadas en nuestro país. En primer lugar decir que esta seta engloba varios géneros que la mayoría no suelen diferenciar, el L. vinosus, el L. hemicyaneus, L. sanguifluus, L. quieticolor, L. semisanguifluus y L. salmonicolor (en abetos), son igualmente englobados en lo que se llama generalmente níscalo, si bien todas estas especies son comestibles, la calidad varía de unas a otras siendo el mejor de todos el Lactarius sanguifluus, que es el más granate de todos.

Todos los níscalos son micorrizógenos del género Pinus y aparecen desde finales de verano a finales de otoño. La confusión más peligrosa que podemos tener si somos buscadores de níscalos es el L. torminosus que es algo tóxico, pero además de estar asociado a abedules, tiene el látex blanco y picante, cosa que no ocurre con los níscalos con su látex anaranjado o rojizo ( color zanahoria ) tan característico, se puede decir que es una seta poco peligrosa, ideal para iniciarse en la micología.
Abunda más en terrenos sueltos, bien drenados y arenosos procedentes de la degradación de areniscas, granitos, cuarcitas, pizarras y esquistos. Son especies heliófilas propias de montes iluminados, tanto en masas muy jóvenes de apenas 5 años como en adultas de más de 100. En las masas de Pinus sylvestris resulta más frecuente en el entorno de caminos, claros y rasos. En muchos lugares de nuestra geografía el níscalo es una buena fuente de ingresos para sus habitantes que llegan a ingresar importantes sobresueldos con la venta del hongo en la época otoñal, eso sí, no se quién se forrará de verdad en el medio porque tengo entendido que el kilo lo pagan a 1 ó 2 € a los recolectores y yo en la frutería los he visto a 5 € la bandejita de 200g… eso por no hablar de si te los comes en el restaurante de moda.

En cuanto a la gastronomía decir que es una especie muy valorada en nuestro país, especialmente demandada en restauración, su sabor es fuerte, se puede decir que sabe a madera, lo cual la hace poco apropiada para mezclar con otras setas ya que anularía cualquier matiz. Una excelente forma de prepararlas es a la parrilla con ajo y perejil pero para mí, el plato estrella del níscalo es “con patatas”.

Otra de las virtudes del níscalo es su facilidad para ser conservado, por tratarse de una seta muy consistente dura varios días en la nevera, resulta exquisita en escabeche, congelada pierde mucho, pero no si la guisamos antes, lo ideal es congelarla en porciones ya cocinadas para guisos o para hacer con patatas, pasta… En cuanto al secado, se puede hacer al horno o en finas láminas, pero los resultados no son muy alentadores, yo no recomiendo este método, la seta pierde todas sus cualidades.

¿Quién no se ha quedado boquiabierto alguna vez al contemplar en mitad de una pradera una de estas espectaculares setazas?
Las macrolepiotas en general y M. procera en particular son una de las setas más agradecidas, ya que además de ser un bocado exquisito y abundante en proteinas de alta calidad ( casi un 50% ), no hay que dejarse los ojos para encontrarlas, porque pueden sobrepasar los 40 cm de altura y los 30 cm de diámetro del sombrero. Se trata de especies saprófitas muy cosmopolitas, son recolectadas en muchos países a lo largo y ancho del globo, incluso en África son un alivio para la escasez alimenticia tras la época de lluvias. Aún así, en muchos lugares la creencia popular ha llevado a desecharlas, no se muy bien la razón que se oculta tras este rechazo, quizás el haberse confundido en alguna ocasión con una lepiota de reducido tamaño, algunas de las cuales pueden ser mortales, o con M. venenata que es la única macrolepiota tóxica.
La confusión, para alguien con cierto bagaje, es imposible si lo que buscas es M. procera o M. mastoidea ya que ambas tienen la carne blanca e inmutable al corte. Algo más probable podría ser la confusión con la desaliñada M. rhacodes var hortensis cuya carne también adopta tonos rojizos que viran rápido al pardo, pero si nos fijamos en las escamas, en la M. venenata veremos que no son concéntricas y su aspecto general no es tan “desaliñado” y a menudo las escamas son estrelladas y aparecen sólo en la parte central del sombrero, aún así, la confusión es muy posible, ante la menor duda, no cogerla. No obstante he de decir que me ha sorprendido encontrar que para muchos autores la M. rhacodes es también tóxica o indigesta, no lo se, sólo se que yo y mi inseparable jk la hemos comido y nos ha sentado estupendamente, pero todos los estómagos no son iguales.
En cuanto al hábitat, al tratarse de saprófitos, los encontramos en cualquier sitio donde halla materia orgánica desde prados con ganado hasta matorrales o bosques de cualquier tipo en cuanto tiene la suficiente humedad, incluso tras las tormentas estivales.
Yo este fin de semana vi 2 ejemplares que parecían sombrillas, en Ancares, lástima que estuvieran en sendas manos de una niña que se divertía con ellas, ante nuestra mirada atónita y no carente de cierta envidia insana. Nosotros por más que buscamos no encontramos ni una, en fin…queda mucho otoño. También comentar que se trata de una de las setas más apreciadas por los votantes de la encuesta y que personalmente es una de las más valoradas a nivel culinario. ¡Un saludo seteros!

Voy a enumerar en esta nueva entrada algunos de los usos más desconocidos, muchos de suma importancia de algunos hongos.
Haré especial mención al que quizás sea el más importante: el uso médico de los hongos destacando el uso de productos del metabolismo fúngico como antibióticos. El primer antibiótico descubierto fue la penicilina, toxina producida por hongos del género Penicillium. Desde que A. Fleming la descubrió en 1928, el número de vidas salvadas gracias a los antibióticos es incalculable, probablemente la mayoría de los que leáis este artículo esteis vivos gracias a ellos.
Los hongos se han utilizado en medicina desde tiempos remotos. El uso de hongos como purgantes hoy en día ya no es tan habitual pero han sido usados con profusión. Hay hongos que producen taxol, un potente anticancerígeno usado para tratar los cánceres de ovario y de pecho. El alcaloide presente en el esclerocio del cornezuelo del centeno se emplea para conseguir contracciones uterinas durante el parto. De los alcaloides del cornezuelo se obtiene también la dietilamida del ácido lisérgico, más conocida como LSD, la cual provoca efectos alucinógenos, pero este tema merece una entrada aparte.
Otro de los usos tradicionales de los hongos es el uso alimentario , no su uso directo, sino para la producción de fermentaciones a fin de conseguir ciertos productos o mejorar otros, la ingestión de bebidas alcohólicas, aparte de la euforia asociada a ellas, era necesaria para nuestros antepasados. El agua corriente, debido al desconocimiento de las medidas higiénicas, podía provocar desde diarreas a enfermedades más graves. En cambio, el vino y la cerveza eran inofensivos y además el alcohol servía de germicida. Todos conocemos también el uso de hongos para producción de ciertos quesos azulados, así como de pan.
A nivel industrial los hongos se utilizan en la producción industrial de ácido cítrico, de ácido glucónico y de ácido gálico, que todavía se emplea en la fabricación de tintas y colorantes. Algunas resinas se elaboran a partir de ácido fumárico formado por el moho negro del pan. El ácido giberélico, que provoca aumento del crecimiento de las células vegetales, lo produce un hongo que causa una enfermedad en las plantas de arroz. Grasas y aceites que se utilizan comercialmente se obtienen de especies de varios géneros y también hay una especie que es una fuente práctica de proteínas comestibles. La vitamina D se forma al irradiar el ergosterol, una sustancia obtenida a partir de los residuos de la levadura de cerveza. Saccharomyces proporciona riboflavina; la biotina se acumula durante el proceso de producción de ácido fumárico por parte de otro hongo.
Los denominados Hongos de Putrefacción Blanca, cuya principal característica es la biodegradación de lignina mediante la generación de un complejo enzimático extracelular, conocido como sistemas ligninolíticos han sido utilizados para la biodegradación de una gran variedad de contaminantes(compuestos organoclorados, hidrocarburos poliaromáticos, polímeros recalcitrantes, tintes, pigmentos y otros compuestos orgánicos contaminantes de alto peso molecular).
Los hongos entomopatógenos poseen extrema importancia en el control de plagas de ectoparásitos, potencialmente todos los ectoparásitos son susceptibles a las enfermedades fungosas y existen aproximadamente 700 especies de hongos entomopatógeno, y alrededor de 100 géneros, son por lo tanto de vital importancia en agricultura.
Otro uso, no tan actual es el de los hongos yesqueros que han sido utilizados para encender fuego. Concretamente, los carpóforos secos de Fomes fomentarius se molían, y el polvo resultante era conocido como yesca, muy inflamable. Su uso es muy antiguo; se han encontrado restos de yesqueros en la momia del Hombre de los Hielos hallado en Tirol.
También hay hongos luminiscentes, usados incluso por algunos soldados en incursiones nocturnas. No sólo las setas brillan en la oscuridad, sino la madera atacada por el micelio.
Como veis los hongos han sido, son y serán de vital importancia para el ser humano.

Ahí van otro puñado







Algunos otros hongos sorprendentes.

Aquí van algunas fotos de los hongos más bellos y extraños que me he encontrado por el ciberespacio. Espero que os gusten.